Los Killis, de los mas fáciles.
Por: Jorge Sanjuán de Torres.
Biólogo y ante todo
experto Killiofilo, de forma breve nos da la pautas para iniciarnos en esta
faceta de la acuariofilía que cada día mas, tiene entidad propia.
" Lo bueno si breve dos veces bueno..."
Baltasar Gracian (1601-1658)
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Con este título arrancaba un artículo con el que queríamos popularizar los Killis hace ya casi doce años, allá por 1995 cuando puse mi espacio web a disposición de la SEC para alojar la primera página web de dicha asociación.
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Mucha gente pensaba que los killis eran para élites acuarísticas, muy complicados, que sólo comían alimento vivo y requerían costosas, complicadas y grandes instalaciones con cientos de acuarios. Eso no es verdad para alguien que empieza. La mayoría de los killis más bonitos son muy asequibles de mantenimiento.


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Mucha gente me pregunta cómo mantener bien los killis, y la forma de hacerlo con la mayoría de las especies es muy sencilla.
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La vieja experiencia que dió origen al artículo es muy fácil de poner en práctica y muy barata.
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Tomé una cubeta transparente de 12 litros, bien pudiera ser de plástico y de cristal. Lo lavé bien con agua. Le puse agua blanda, de unos 6 grados de dureza, reposada 3 días para que perdiera el cloro.
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La llené hasta dos terceras partes. Introduje un puñado de turba fibrosa hervida dos veces 15 minutos con una puntita de bicarbonato y posteriormente aclarada en agua dulce. Metí también una planta resistente, Microsorium pteropus (Helecho de sumatra) o Anubias nana. Coloqué una tapa transparente como último componente del acuario.
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Situé el acuario en una zona donde le daba luz indirecta, no demasiado intensa. De todas formas, con una tarrina de margarina, una bombilla de 15 Watios, su casquillo, un cable y un enchufe, me fabriqué una pequeña pantalla de iluminación. Todo barato y fácil y rápido de fabricar.
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A la semana de encender y apagar la luz, introduje una pareja de Fp. scheeli (aunque vale para casi cualquier killi).
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Todos los días alimentaba echando algo de alimento congelado que venden en los comercios, larva roja, artemia, o bien que hacía yo; corazón de ternera picado, hígado de pollo picado.
Fundulopanchax scheeli -
Eso sí todos los días sifonaba lo que no se habían comido los peces y reponía el agua extraida por nueva también desclorada. Algunos días no sifonaba, y otros conseguí dar la cantidad de comida justa, por lo que no había nada que sifonar.
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Nada más. Sólo el mantenimiento diario. A las pocas semanas los peces me premiaban con alevines. Sólo era cuestión de irlos sacando e irlos criando en un acuario aparte montado exactamente de la misma forma.
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Aun así algunos alevines se me escaparon y llegaron a madurar sexualmente, ya tuve mis primeros killis para ofertar en el a otros aficionados y pagarme algo de los pequeños gastos que tenemos.
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También gracias al intercambio me hice con otros killis. Luego cada uno se complica para no tener que sifonar todos los días, para obtener agua más blanda o más dura. Ofrecer diferentes alimentos, sacar gran producción para venta, etc, etc, etc. Pero eso ya es salirse de lo básico que funciona divinamente, y que además viene solo.
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Espero que con esta suave descripción os animéis a mantener Killis.
Jorge Sanjuán de Torre, (rev. 2007)
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